Casi toda la gente tiene la oportunidad de aprender una lección de vida, que le haga aullar unicamente a esa luna que lo iluminó. Una pizada tal, que nos lleve a pensar en nuestros inicios (cuando la ignorancia natural era el llamado). Aquellas veces en las que la nitida clase de artes visiales se inundaba de neblina, que nos dejaba reflexionar de manera breve lo que no nos importaba aceptar. Capítulo I Recesos moldeables a cada rato, podía ser simplemente mirar a los no adultos, hasta ir detrás de la biblioteca en busca de hacer divertido cada segundo con tus compañeros. Arrepentimiento , arrepentimiento , arrepentimiento . Puedo ser claro y decir que al fallar muchas veces me arrepentí (miento). Tener contacto con los animales de la institución se volvería una tarea lejana, pués, eran esos alumnos grandes quienes alimentaban a los porcinos, los bovinos, avios y conejos. Así cómo habían trabajado su crecimiento, harían (por primera vez, quizás) la faena necesaria. Capítulo II Pe...