Mi pizada por el colegio
Casi toda la gente tiene la oportunidad de aprender una lección de vida, que le haga aullar unicamente a esa luna que lo iluminó.
Una pizada tal, que nos lleve a pensar en nuestros inicios (cuando la ignorancia natural era el llamado). Aquellas veces en las que la nitida clase de artes visiales se inundaba de neblina, que nos dejaba reflexionar de manera breve lo que no nos importaba aceptar.
Capítulo I
Recesos moldeables a cada rato, podía ser simplemente mirar a los no adultos, hasta ir detrás de la biblioteca en busca de hacer divertido cada segundo con tus compañeros.
Arrepentimiento, arrepentimiento, arrepentimiento. Puedo ser claro y decir que al fallar muchas veces me arrepentí (miento).
Tener contacto con los animales de la institución se volvería una tarea lejana, pués, eran esos alumnos grandes quienes alimentaban a los porcinos, los bovinos, avios y conejos. Así cómo habían trabajado su crecimiento, harían (por primera vez, quizás) la faena necesaria.
Capítulo II
Pero donde estaba parado, lo que respiraba, escuchaba, era a Entre Ríos desde el principio. Zona rural y Urbana se reunian sin elección a formarse, transformarse y formarse aún más. Volverse amigo de algunos y la visita molesta de otras, ¿Hay algo de molesto en compartir la utilidad que a uno lo comboca?
Ese llamado de atención a controlar el impulso de ser gentilmente tonto, eso sí que no voy a olvidar. Ya que dentro de esa obra tan viva y oscuea de la sociedad, con diferentes tonos (no vas a acordarte de todo lo que tenía su propio tono), pasaba algo, pero era esa nueva manchita que por razones del autor sería borroneado y encontraría por eso una nueva forma de reflejarme a mis superiores.
Capítulo III
Emanó desde la profundidad de la soledad y la confusión una vibra a la que le agredezco desde que se atrevió a dirigirse a mí y me dijo:
- “No seas tan exagerado, dijo con un tono dulce, loco estás por mostrarselo a los demás".
Sacudiendo mi sombra y diriegiendome a esas mentes, algo tímido e impacible por presentar junto a mi grupo. Lo hicímos, no eran nuestros recuerdos, pero sí nuestras memorias.
Esa ilusión que se volvía un pasatiempo con reaultados significatívamente atractivo a medida de que investigaba lo que me llamaba a mi alma tan amablemente, me llevó a comprender algo de almas desconocidas, que conocí en su capa exterior en la niñés.
Adiós colegio.
Capítulo IIII
¿Ahora que? Ah por supuesto, ahóra quiero educar y saber lo que me pasó tan rapido, no quiero dar odio, deseo conseguir ese título (PEP) con mucha celebración, pero no a mí, si nó a todos lo que conozca y no reconozca al mi alrededor del estudio.
Hola colegio.


Comentarios
Publicar un comentario